Las maquinas tragaperras se han consolidado como uno de los entretenimientos más solicitados de siempre en los casinos tanto virtuales como físicos. Pero todo invento tiene su historia y no hay duda de que las tragaperras se han consolidado como uno de los grandes logros, sobre todo muy rentable para los millones de casinos que pueblan todos los rincones del planeta. La primera maquina fue denominada la Liberty Bell o lo que es lo mismo la Campana de la Libertad. Su creador fue el mecánico automotriz Charles Fey que en 1887 ideó lo que sería a la postre uno de las maquinas más rentables de la historia.
Con el paso de los años, esta maquina tragaperras fue evolucionando y se incluyeron diversas novedades que le confirieron el aspecto que a día de hoy se conoce. Las primeras maquinas tragaperras tenían tres rodillos giratorios cada uno con tres de los palos de la baraja, es decir, diamantes, picas y corazones que estaban serigrafiados en cada uno de los carretes. Eran maquinas muy simples que se accionaban mediante un mecanismo de palanca. Al cabo de los años se fueron añadiendo las tan famosas frutas a estos rodillos que le conferían un aspecto peculiar y único.
Los primeros premios de la historia que repartió esta maquina tragaperras original fueron de cincuenta o diez centavos. Las tragaperras de Charles Fey se empezaron a expandir como un reguero de pólvora y muchos empresarios comenzaron a interesarse por este juego que causaba furor entre los aficionados al juego estadounidenses. El problema con el que tuvo que lidiar Fey fue que las leyes de aquel tiempo no protegían a los creadores y, por tanto, no existían las patentes. De este modo, Fey perdió grandes cantidades de dinero que nunca consiguió recuperar, ni siquiera demandar.
Al principio Fey tenía gran trabajo para satisfacer todos los pedidos que le llegaban desde diferentes partes de Norteamérica. Al poco tiempo, un fabricante de maquinas tragaperras arcade de Chicago, empezó a fabricarlas en serie con el nombre de Operator Bell. Esta nueva maquina mejoraba sustancialmente la Liberty Bell diseñada por Charles Fey ya que incorporaba diez símbolos adicionales y además era notablemente más estrecha lo que aseguraba su traslado y manejabilidad. Si bien, la Operator Bell está basada en el proyecto inicial de Fey, nada pudo hacer su creador por acabar con la carrera de otras grandes empresas que le comieron el terreno que le pertenecía.
Viéndose incapaz de contener a las grandes firmas, comenzó a vender maquinas tragaperras casino a los principales establecimientos de ocio y juegos de azar de su país. Como contraprestación pedía la mitad de los beneficios que generaban las tragamonedas. Cuenta la historia que las primeras décadas del siglo XX fueron tiempos muy difíciles para los juegos de azar. No obstante, con el paso de la gran depresión económica, estados como el de Nevada fueron los pioneros en la reintroducción de las tragaperras en sus casinos. Desde entonces, no han dejado de crecer y tienen a millones de aficionados y jugadores en todas las partes del mundo.