Dicen que en tiempos de crisis se juega más. Otros dicen que no es así. Lo cierto es que mucha gente apuesta menos, pero también hay más jugadores que hacen tentativas para tratar de tener un golpe de suerte. Bien, habría que analizar el estado del sector del juego online en cada Estado.
El caso de America del Sur está siendo supervisado con mucha atención por determinados operadores de juego, ya que en general en ese continente no hay una actividad de juego notoria, y mucho menos a través de Internet, pero los Gobiernos saben que dicha actividad da mucho dinero, por lo que muchos están ya intentando regular y promover determinados tipos de juego para así recaudar impuestos y estimular el trabajo y la economía.
Razones a favor y en contra de este argumento hay muchas, pero lo que aquí nos ocupa es esta especie de afición por el juego online que parece querer germinar (o que algunos desean que germine) en algunos países como Guyana, que es uno de los primeros en ponerse las pilas en este ámbito.
Lo que ocurre también en algunos países es que el juego en línea no está regulado o está prohibido, y los Gobiernos se están dando cuenta de que eso limita un flujo de dinero que les podría beneficiar a ellos también. Al final el modelo occidental se impone siempre de manera sibilina a través de las oportunidades de mercado.
El caso de Guyana es especialmente atractivo para la industria, dado que allí se habla con cierta regularidad el inglés y eso facilita el acceso de determinados operadores. También es un país miembro de la Comunidad Británica, lo que lo convierte en una zona con relativa facilidad para establecer contactos y flujos comerciales con otros países en este ámbito.
No hay que olvidar que perteneciendo a esa Comunidad establece relaciones con lugares como Antigua y Barbados, de donde provienen más de una licencia de juego a través de Internet. Allí hay una sólida estructura de apuestas, así que Guyana bien podría contagiarse y comenzar a reflotar su economía con una nueva actividad productiva.